
Hay una sola cosa que en mí cambió, que yo cambié porque decidí cambiar... y es tan básico y a la vez tan importante como lo es mi vida.
Antes era bastante rutinaria, me quejaba, estaba estancada, me sentía mal, me sentía inútil, me sentía monótona. Con el pasar del tiempo me di cuenta de muchas cosas... primero que estaba equivocada (en todo, prácticamente) había aprendido a ligar mi felicidad a los demás, todo lo que a mí me pasaba siempre dependía de alguien... "alguien" me hacía bien, otro "alguien" me hacía mal, otros me hacían reír, otros me hacían llorar, otros me mataban la energía, otros me la reanimaban y así iba por la vida cual títere dependiendo de qué mano y qué mambo lo agarrara cada día.
Antes era bastante rutinaria, me quejaba, estaba estancada, me sentía mal, me sentía inútil, me sentía monótona. Con el pasar del tiempo me di cuenta de muchas cosas... primero que estaba equivocada (en todo, prácticamente) había aprendido a ligar mi felicidad a los demás, todo lo que a mí me pasaba siempre dependía de alguien... "alguien" me hacía bien, otro "alguien" me hacía mal, otros me hacían reír, otros me hacían llorar, otros me mataban la energía, otros me la reanimaban y así iba por la vida cual títere dependiendo de qué mano y qué mambo lo agarrara cada día.
Estuve equivocada, durante muchísimo tiempo. Todo lo que me pasaba era crédito para otra persona que no era yo. Yo no manejaba mi vida en lo absoluto, siempre contentando a alguien, o intentando que alguien me contente a mí. Mi vida entera en las manos de otra persona, siempre. Buscando culpables y encargándome siempre de quedar del lado de víctima. "No hago esto porque..." "No voy a tal lado porque..." "No me visto así porque...", etcétera de etcéteras. Así... un títere de carne y hueso pero manejada por un universo paralelo que me ponía mis propios límites, todo lo que "sí" y todo lo que "no".
No sé qué tipo de lamparita se me prendió, no sé lo que fue, no sé qué carajo pasó... pero un día tomé el mando de mi vida, de mi cuerpo, de mis acciones, de mis errores y de mis aciertos. Y me saqué de ese lugar de mierda en el cual yo misma me había puesto... y me trasladé a mí. Empecé a quererme un poco más, a disfrutarme un poco más, a dejar de soñar y empezar a concretar.
Ahora todo, todo lo que tengo ganas de hacer lo hago y todo lo que no tengo ganas de hacer no lo hago. No puedo siquiera contar cuántas veces antes de esto estuve en un lugar que no quería, con gente que no quería, haciendo cosas que no me gustaban... pero algo pasó, algo se plantó ante mí y de curiosa y chusma que soy quise saber qué era, de adónde me salía este razonamiento nuevo y raro y me encontré con que era mi vida. Mi vida que yo miraba cual película, desde un asiento cómodo, manejada por otras miles de personas a quienes no les correspondía. Mi vida por muchos años, no fue mía. Y entendí el grado de estupidez al cual nos sumergimos... anestesiados, sumisos, ciegos.
Cuando ves que tu vida lleva rato sin estar en tus manos, estás dando el primer paso. El segundo paso es agarrarla, como cuando eras chico y agarrabas tus juguetes expresando que eso era tuyo, tu propiedad, todo lo que tenías y llorar y patalear si alguien trata de arrebatártela. Me aferré a mi vida con brazos y piernas y empecé a mandar en ella: "Esto sí" "Esto no" "Esto me hace bien" "Esto me hace mal". Y... ¿Saben una cosa? Nadie murió, a nadie le dolió, nadie se percató; Y... ¿Saben por qué? Sencillamente porque no les debe importar más que a mí.
Entendí que esto de estar respirando es apenas un rato, que queda poco y que no hay que desperdiciarlo. Entonces agarré mi sueño, lo sacudí de esa nube de pedos en la cual vivía siempre y tan solo anhelando, puse todo lo que tengo y lo volví realidad y día a día crece más y más.
Entonces, por si todavía no te diste cuenta, de que sos una marioneta... te abrocho mi historia, te la acerco un poquito para que empieces a hacerte cargo de tu vida. Todo lo que te pasa es tuyo, no niego que hay factores, pero estadísticamente hablando y así suene estúpido (muchos no lo saben)... nadie tiene más influencia que vos en tu paso por el mundo, nadie. Entonces dejá de soñar y de encontrar tus "peros" en la boca de alguien más y empezá a concretar. Para entender a la vida hace falta entender a la muerte, y cuando entiendas que sos un invitado y que todo esto es un regalo y que se termina... vas a empezar a reaccionar.
Aunque no lo crean no siempre fui la chica sonriente y positiva que escribe en este momento. He tenido mis momentos, como todos supongo, sólo que yo sé el momento exacto en el que aprendí a sonreír.
No voy a estar nombrando cosas del pasado, ¿ya para qué? no vale la pena, estoy segura. Solo decirles y decirme que exactamente hace 4 años nació otra persona que no creía que podía haber.
¿Cómo era hace 4 años atrás? Taciturna. Creía que la vida era todo lo que pasaba de la puerta del comedor y nada más. Tenía muchos miedos y no quería volar, literalmente. Siempre estuve más segura pisando tierra firme y entre las cuatro paredes de mi habitación. ¿Amigos? Muy pocos. Incluso llegué a pensar que la amistad no existía.
Nada me llamaba demasiado la atención. Mis pasiones eran pobres, incluso nulas, y no tenía objetivos que traspasaran el aprobar el próximo examen del mes, y eso era triste. Hasta ese Mayo del 2012.
A veces simplemente tenes que dejarlo ser, romper esas barreras que te tienen atado a tierra firme y, por una vez en la vida, vivir. No hay peor miedo que temerle al simplemente vivir, abrir los ojos y mirar más allá de todo lo que nos rodea. Fui muy afortunada, porque mi madre fue la única que pudo sacarme esa venda de los ojos al subirme, un poco a la fuerza, a ese avión que me haría temblar de miedo pero también que me cambiaría la vida.
Todo el mundo dice que viajar te abre los ojos, pero muy pocos se animan a comprobarlo. No es un simple cliché. A mi no sólo me abrió los ojos sino que me mostró un mundo diferente y con eso cambió mi vida. Nunca volví a ser la misma desde que volví y ojalá pudiera explicarlo detalladamente con palabras, pero resulta demasiado difícil.
La antigua yo haría oídos sordos si estuviera leyéndome en este momento, y me darían ganas de abofetearla por todas las veces que dijo no a salir debajo de sus cómodas sábanas blancas y volar para explorar el mundo que tenía a sus pies. Y estoy segura que mucha gente que lee este tipo de cosas hace lo mismo, hasta que algo o alguien los haga atreverse a mirar un poco más allá de su ventana.
La chica que volvió ese 2012 ahora tiene objetivos, y no ha dejado sus pies sobre la tierra durante mucho tiempo. Ahora sabe que siempre hay algo más detrás de la puerta de su comedor y no puede parar de crearse objetivos en la mente. Sus miedos disminuyeron y ya no le importa lo que los demás piensen de ella al salir a concretar sus sueños más locos. Y aprendió a sonreír en Europa, junto a su madre que de la mano la ayudó a desplegar sus alas en La Ciudad de las Luces, esa que hoy sienten su segundo hogar..., será porque otra persona nació esa misma primavera. No por nada tengo tatuado en la piel tout est possible.
No voy a estar nombrando cosas del pasado, ¿ya para qué? no vale la pena, estoy segura. Solo decirles y decirme que exactamente hace 4 años nació otra persona que no creía que podía haber.
¿Cómo era hace 4 años atrás? Taciturna. Creía que la vida era todo lo que pasaba de la puerta del comedor y nada más. Tenía muchos miedos y no quería volar, literalmente. Siempre estuve más segura pisando tierra firme y entre las cuatro paredes de mi habitación. ¿Amigos? Muy pocos. Incluso llegué a pensar que la amistad no existía.
Nada me llamaba demasiado la atención. Mis pasiones eran pobres, incluso nulas, y no tenía objetivos que traspasaran el aprobar el próximo examen del mes, y eso era triste. Hasta ese Mayo del 2012.
A veces simplemente tenes que dejarlo ser, romper esas barreras que te tienen atado a tierra firme y, por una vez en la vida, vivir. No hay peor miedo que temerle al simplemente vivir, abrir los ojos y mirar más allá de todo lo que nos rodea. Fui muy afortunada, porque mi madre fue la única que pudo sacarme esa venda de los ojos al subirme, un poco a la fuerza, a ese avión que me haría temblar de miedo pero también que me cambiaría la vida.
Todo el mundo dice que viajar te abre los ojos, pero muy pocos se animan a comprobarlo. No es un simple cliché. A mi no sólo me abrió los ojos sino que me mostró un mundo diferente y con eso cambió mi vida. Nunca volví a ser la misma desde que volví y ojalá pudiera explicarlo detalladamente con palabras, pero resulta demasiado difícil.
La antigua yo haría oídos sordos si estuviera leyéndome en este momento, y me darían ganas de abofetearla por todas las veces que dijo no a salir debajo de sus cómodas sábanas blancas y volar para explorar el mundo que tenía a sus pies. Y estoy segura que mucha gente que lee este tipo de cosas hace lo mismo, hasta que algo o alguien los haga atreverse a mirar un poco más allá de su ventana.
La chica que volvió ese 2012 ahora tiene objetivos, y no ha dejado sus pies sobre la tierra durante mucho tiempo. Ahora sabe que siempre hay algo más detrás de la puerta de su comedor y no puede parar de crearse objetivos en la mente. Sus miedos disminuyeron y ya no le importa lo que los demás piensen de ella al salir a concretar sus sueños más locos. Y aprendió a sonreír en Europa, junto a su madre que de la mano la ayudó a desplegar sus alas en La Ciudad de las Luces, esa que hoy sienten su segundo hogar..., será porque otra persona nació esa misma primavera. No por nada tengo tatuado en la piel tout est possible.
Dentro de veinte años estarás más decepcionado de las cosas que no hiciste que de las que hiciste. Así que desata amarras y navega alejándote de los puertos conocidos. Aprovecha los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre. – Mark Twain

Mi querida Cali:
Hace mucho que no te escribo, es que todo este tiempo tuve muchas cosas nuevas que procesar. Tu tía va creciendo y cambiando, al igual que vos cada día. Estás cada vez más alta, tu pelo se va haciendo más largo, tus preguntas de: ¿y por qué? son cada vez más constantes y supongo que a tu edad (3 añitos) todo tiene una respuesta simple, aunque con el tiempo todo se va haciendo más complejo. Y por eso te escribo, porque a través de cada nota yo también voy aprendiendo y con eso cambiando cada día un poco más. Supongo que de eso se trata crecer.
Quería escribirte esta nota para que sepas que, a pesar de que a veces el cambio da un miedo terrible, puede que al final sea algo positivo. Hace poco encontré este escrito:
"Cualquier cosa que tengas en tu mente tenderá a ocurrir en tu vida. Si continúas creyendo como siempre has creído, seguirás actuando como siempre has actuado. Si continúas actuando como siempre has actuado, continuarás recibiendo lo que siempre has conseguido. Si queres resultados diferentes en tu vida, todo lo que tenes que hacer es cambiar tu mente."
Y sí, supongo que me hizo pensar una vez más y quería compartirlo con vos. A veces, cuando nos sentimos estancados o disconformes con algunas situaciones en nuestra vida todo lo que tenemos que hacer para conseguir nuevos resultados es abrir un poco más la mente y cambiar nuestra manera de pensar para poder conseguir los cambios que necesitamos. Crecer significa cambiar, mirar todo desde una nueva perspectiva, y estar conscientes de que nuestros pensamientos son los que nos marcan el camino. Es nuestra propia actitud mental lo que hace que el mundo sea lo que es para nosotros. Nuestros pensamientos hacen que las cosas sean hermosas o que sean feas. El mundo entero está en nuestra mente, y quiero que aprendas a ver las cosas con una luz diferente. Todo es una elección que nosotros mismos hacemos: un día te podes despertar y decir "¡No puedo creer que haga tanto frío!" o podes decir "¡Es un buen día para probar mi nuevo sweater!" Nadie puede ser consistentemente positivo, pero ¿por qué no tomar la decisión que te hace sentir mejor en lugar de la que te arrastra hacia abajo? Todo está en tu mente mi querida Cali, confío en que sepas elegir la mejor opción, a pesar de que a veces nos resulte un poco más difícil. Yo lo hago cada día, ¿y si lo hacemos juntas?
Te quiero, tu única Tía.
13 de Octubre de 2016

Soy una fiel creyente de que algunas personas nacen con más o menos fortuna que otras, pero depende de cada uno hacerse cada día menos o más afortunados.
¿Suerte? No, he sembrado y cosechado mi propia fortuna. Con esfuerzo, con valentía. He salido tras mis sueños, dejando atrás mis miedos, pisándolos bajo mis pies. "¡Qué suerte tenes!" "¡Quisiera ser vos!" No, te aseguro que no quisieras ser yo. Con mis monstruos interiores, mis miedos, mis estados de ánimo cambiantes. Lo único que me diferencia del resto es que tengo una mirada positiva sobre mí, lo que soy y sobre todo lo que me depara la vida. Que busco y no paro hasta encontrar. Que tengo una paciencia infinita para admirar diferentes opciones, y elijo la que más feliz me hace.. pero a su vez la más costosa; porque nada es fácil pero te aseguro que vale la pena. Una y mil veces, vale la pena.
Así que si se te hace difícil estás en buen camino; no te rindas que la fortuna no viene sola. La suerte en solo circunstancial y depende de dónde se la mire. No quieras estar en otros zapatos, tenes que hacer tu propio camino con tus propios objetivos. Que te cueste, que te cueste como nunca te costó nada, pero que valga la pena. Que el día de mañana puedas decir: ¡lo logré! y que nunca, jamás, quieras estar en otros zapatos que no sean los tuyos o ser otra persona. No hay mejor manera de amar la vida que perseguir tus sueños, crear tus propios objetivos y cosechar cada-bendito-logro. Que la vida te parezca preciosa a pesar de todas las dificultades, éso es una prueba de que has cumplido aunque sea uno de todos tus sueños. Y por sobre todo: que nunca pares.
¿Suerte? No, he sembrado y cosechado mi propia fortuna. Con esfuerzo, con valentía. He salido tras mis sueños, dejando atrás mis miedos, pisándolos bajo mis pies. "¡Qué suerte tenes!" "¡Quisiera ser vos!" No, te aseguro que no quisieras ser yo. Con mis monstruos interiores, mis miedos, mis estados de ánimo cambiantes. Lo único que me diferencia del resto es que tengo una mirada positiva sobre mí, lo que soy y sobre todo lo que me depara la vida. Que busco y no paro hasta encontrar. Que tengo una paciencia infinita para admirar diferentes opciones, y elijo la que más feliz me hace.. pero a su vez la más costosa; porque nada es fácil pero te aseguro que vale la pena. Una y mil veces, vale la pena.
Así que si se te hace difícil estás en buen camino; no te rindas que la fortuna no viene sola. La suerte en solo circunstancial y depende de dónde se la mire. No quieras estar en otros zapatos, tenes que hacer tu propio camino con tus propios objetivos. Que te cueste, que te cueste como nunca te costó nada, pero que valga la pena. Que el día de mañana puedas decir: ¡lo logré! y que nunca, jamás, quieras estar en otros zapatos que no sean los tuyos o ser otra persona. No hay mejor manera de amar la vida que perseguir tus sueños, crear tus propios objetivos y cosechar cada-bendito-logro. Que la vida te parezca preciosa a pesar de todas las dificultades, éso es una prueba de que has cumplido aunque sea uno de todos tus sueños. Y por sobre todo: que nunca pares.

5 de Mayo del 2016 y el sol resplandecía.. la primavera era hermosa en la ciudad de las luces y las calles olían a flores y a café humeante recién hecho gracias a las exquisitas cafeterías que se encontraban por cada esquina de la ciudad. No había planes concretos, solo caminar, gastar las suelas de nuestros zapatos y disfrutar del calor de Mayo que nos envolvía junto con la mejor compañía: mi mamá y mi amiga de Rumania, mi hermana del corazón.
Recuerdo el sol abrazándome la piel, mi mochila de cuerina sobre mi espalda y mis ansias de comerme el mundo más fuertes que nunca. Mis pies estaban desesperados, más corriendo que caminando por volver a ver a Madame Eiffel desde la esplanada de Trocadero, y mi sonrisa se ensanchaba con cada paso que mis pies hacían a lo largo del Metro de París.
No recuerdo más que el sol y el cielo azúl mar a través de mis pupilas, cegándome por completo junto con la Señora Eiffel que, como siempre, nos recibía más bella que nunca. Los turistas nos rodeaban allí por donde mirásemos, París estaba lleno de vida y no con la calma embriagadora que nos había envuelto el invierno pasado. Los colores brillaban de un modo diferente, los árboles habían florecido con sus flores de color blanco y rosa, y Ella que nos observaba elegante como siempre desde lo alto haciendo que cayéramos una vez más en esa realidad que siempre veíamos tan lejana en nuestros pensamientos.
Cuando llegamos a Trocadero la temperatura debía de estar por tocar casi los 30 grados, las fuentes de agua danzaban salpicando una pequeña brisa de agua fresca y la gente se amontonaba con pequeñas cestas de picnic y sus respectivas mantas a lo largo del Jardin du Trocadero que se encontraba bajando las inmensas escaleras de la explanada principal. Y recuerdo que, casi sin poder evitarlo, después de comprar un par de gaseosas junto con nuestros Hot dog fromage nos sentamos bajo la sombra de un árbol con una de las mejores vistas del lugar, pero lejos de toda la multitud. Era increíble, podíamos observar a Madame Eiffel entre los árboles mientras disfrutábamos de un almuerzo atípico en la mejor compañía, mientras sonreíamos al darnos cuenta de dónde nos encontrábamos. Aún al terminar nuestro almuerzo, no podíamos movernos del lugar que nos ataba como un imán, así que nos quedamos allí sin más.. observándola a Ella que nos sonreía cada vez que una Polaroid salía de mi cámara. Supongo que las horas pasaban, pero nosotras no nos dábamos cuenta, no necesitábamos de ningún reloj que nos marcara la hora.
Ahora comprendo que el tiempo te da algo, antes de quitártelo. Con cada segundo que pasaba no paraba de agradecer el poder estar ahí, acumulando esos instantes especiales que más tarde se recuerdan, esas pequeñas cosas que te hacen feliz. Ahora entiendo por qué uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida.. cuando uno se hace mayor se da cuenta de que lo que llamamos felicidad es solo la suma de momentos bonitos, y éste sin duda iba a ser una vez más inolvidable.
5 de Mayo del 2016.

Mi querida Cali:
¿Conoces el dicho «No juzgues un libro por su portada, si no por su contenido»? Es una frase vieja que no tengo idea de si vas a recordarla, o de si se seguirá diciendo por ahí -y no poniendo en práctica- cuando leas esto, pero es básicamente de lo que te quiero hablar en esta nota.
Las personas somos tan complicadas, nuestras mentes van siempre a mil por hora y, muchas veces, no tenemos tiempo de mirar lo que estamos haciendo, o a quién estamos juzgando. Me incluyo porque es un error muy común que cometemos, inclusive yo. Y no, no es nada que no se pueda corregir, aunque luego en la mayoría de los casos no podamos reparar los daños que ocasionamos con nuestras palabras. Somos demasiado frívolos, nos creemos superiores que los demás y lo peor, es que creemos lo primero que leemos o lo primero que nos dicen, y éso no nos hace peores personas.. pero sí nos vuelve un poco más ciegos, más intolerables, y más dañinos.
Quiero que sepas, y que fundamentalmente pienses, que no somos perfectos. Que la gente miente por diferentes motivos: por miedo, por celos, por sacar la primera noticia, en cualquier ámbito de la vida. Y, aunque nos es difícil muchas veces entender los motivos, es así. Muchas personas dicen mentiras piadosas, sin esa necesidad de dañar, pero muchas otras no.
Hace poco se sucedieron una serie de situaciones no muy gratas con una persona a la que admiro y quiero mucho. Las noticias volaron por todo el mundo, ya que es una persona pública. Los medios de comunicaciones explotaron, los periodistas lo juzgaron -por no decir defenestraron- como si fuesen jueces (¿¿de qué??) y absolutamente todo, todo el contenido de su libro fue tirado al vacío. La gente optó por la portada de la noticia, sin conocerlo, sin ir más allá. No importaba si cabía una posibilidad de que fuera "inocente", de si necesitaba ayuda, tampoco interesaba mirar la situación subjetivamente. A la hora de juzgar ya no importaba nada. Y, ¿sabes qué fue lo que me dio más impotencia? que yo ví, y viví en primera persona, cómo los medios mienten e inventan historias.. todavía estoy intentando entender el por qué.
Pero claro, esto es sólo un ejemplo, Cali, estoy segura de que hay muchos más. Por eso ésta nota, para que tengas en cuenta que, antes de juzgar intentes comprender las razones. Que des segundas oportunidades, que no creas todo lo que lees o todo lo que te dicen. Que tengas en cuenta que siempre hay otra cara de la moneda.. y que siempre hay otro camino que podes tomar. Y que sepas fundamentalmente que elegir ese otro camino siempre será tu decisión.
Te quiero, tu única Tía.
22 de Agosto de 2016.

Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Social Icons