Mi querida Cali:
Hace mucho que no te escribo, es que todo este tiempo tuve muchas cosas nuevas que procesar. Tu tía va creciendo y cambiando, al igual que vos cada día. Estás cada vez más alta, tu pelo se va haciendo más largo, tus preguntas de: ¿y por qué? son cada vez más constantes y supongo que a tu edad (3 añitos) todo tiene una respuesta simple, aunque con el tiempo todo se va haciendo más complejo. Y por eso te escribo, porque a través de cada nota yo también voy aprendiendo y con eso cambiando cada día un poco más. Supongo que de eso se trata crecer.
Quería escribirte esta nota para que sepas que, a pesar de que a veces el cambio da un miedo terrible, puede que al final sea algo positivo. Hace poco encontré este escrito:
"Cualquier cosa que tengas en tu mente tenderá a ocurrir en tu vida. Si continúas creyendo como siempre has creído, seguirás actuando como siempre has actuado. Si continúas actuando como siempre has actuado, continuarás recibiendo lo que siempre has conseguido. Si queres resultados diferentes en tu vida, todo lo que tenes que hacer es cambiar tu mente."
Y sí, supongo que me hizo pensar una vez más y quería compartirlo con vos. A veces, cuando nos sentimos estancados o disconformes con algunas situaciones en nuestra vida todo lo que tenemos que hacer para conseguir nuevos resultados es abrir un poco más la mente y cambiar nuestra manera de pensar para poder conseguir los cambios que necesitamos. Crecer significa cambiar, mirar todo desde una nueva perspectiva, y estar conscientes de que nuestros pensamientos son los que nos marcan el camino. Es nuestra propia actitud mental lo que hace que el mundo sea lo que es para nosotros. Nuestros pensamientos hacen que las cosas sean hermosas o que sean feas. El mundo entero está en nuestra mente, y quiero que aprendas a ver las cosas con una luz diferente. Todo es una elección que nosotros mismos hacemos: un día te podes despertar y decir "¡No puedo creer que haga tanto frío!" o podes decir "¡Es un buen día para probar mi nuevo sweater!" Nadie puede ser consistentemente positivo, pero ¿por qué no tomar la decisión que te hace sentir mejor en lugar de la que te arrastra hacia abajo? Todo está en tu mente mi querida Cali, confío en que sepas elegir la mejor opción, a pesar de que a veces nos resulte un poco más difícil. Yo lo hago cada día, ¿y si lo hacemos juntas?
Te quiero, tu única Tía.
13 de Octubre de 2016

Soy una fiel creyente de que algunas personas nacen con más o menos fortuna que otras, pero depende de cada uno hacerse cada día menos o más afortunados.
¿Suerte? No, he sembrado y cosechado mi propia fortuna. Con esfuerzo, con valentía. He salido tras mis sueños, dejando atrás mis miedos, pisándolos bajo mis pies. "¡Qué suerte tenes!" "¡Quisiera ser vos!" No, te aseguro que no quisieras ser yo. Con mis monstruos interiores, mis miedos, mis estados de ánimo cambiantes. Lo único que me diferencia del resto es que tengo una mirada positiva sobre mí, lo que soy y sobre todo lo que me depara la vida. Que busco y no paro hasta encontrar. Que tengo una paciencia infinita para admirar diferentes opciones, y elijo la que más feliz me hace.. pero a su vez la más costosa; porque nada es fácil pero te aseguro que vale la pena. Una y mil veces, vale la pena.
Así que si se te hace difícil estás en buen camino; no te rindas que la fortuna no viene sola. La suerte en solo circunstancial y depende de dónde se la mire. No quieras estar en otros zapatos, tenes que hacer tu propio camino con tus propios objetivos. Que te cueste, que te cueste como nunca te costó nada, pero que valga la pena. Que el día de mañana puedas decir: ¡lo logré! y que nunca, jamás, quieras estar en otros zapatos que no sean los tuyos o ser otra persona. No hay mejor manera de amar la vida que perseguir tus sueños, crear tus propios objetivos y cosechar cada-bendito-logro. Que la vida te parezca preciosa a pesar de todas las dificultades, éso es una prueba de que has cumplido aunque sea uno de todos tus sueños. Y por sobre todo: que nunca pares.
¿Suerte? No, he sembrado y cosechado mi propia fortuna. Con esfuerzo, con valentía. He salido tras mis sueños, dejando atrás mis miedos, pisándolos bajo mis pies. "¡Qué suerte tenes!" "¡Quisiera ser vos!" No, te aseguro que no quisieras ser yo. Con mis monstruos interiores, mis miedos, mis estados de ánimo cambiantes. Lo único que me diferencia del resto es que tengo una mirada positiva sobre mí, lo que soy y sobre todo lo que me depara la vida. Que busco y no paro hasta encontrar. Que tengo una paciencia infinita para admirar diferentes opciones, y elijo la que más feliz me hace.. pero a su vez la más costosa; porque nada es fácil pero te aseguro que vale la pena. Una y mil veces, vale la pena.
Así que si se te hace difícil estás en buen camino; no te rindas que la fortuna no viene sola. La suerte en solo circunstancial y depende de dónde se la mire. No quieras estar en otros zapatos, tenes que hacer tu propio camino con tus propios objetivos. Que te cueste, que te cueste como nunca te costó nada, pero que valga la pena. Que el día de mañana puedas decir: ¡lo logré! y que nunca, jamás, quieras estar en otros zapatos que no sean los tuyos o ser otra persona. No hay mejor manera de amar la vida que perseguir tus sueños, crear tus propios objetivos y cosechar cada-bendito-logro. Que la vida te parezca preciosa a pesar de todas las dificultades, éso es una prueba de que has cumplido aunque sea uno de todos tus sueños. Y por sobre todo: que nunca pares.

5 de Mayo del 2016 y el sol resplandecía.. la primavera era hermosa en la ciudad de las luces y las calles olían a flores y a café humeante recién hecho gracias a las exquisitas cafeterías que se encontraban por cada esquina de la ciudad. No había planes concretos, solo caminar, gastar las suelas de nuestros zapatos y disfrutar del calor de Mayo que nos envolvía junto con la mejor compañía: mi mamá y mi amiga de Rumania, mi hermana del corazón.
Recuerdo el sol abrazándome la piel, mi mochila de cuerina sobre mi espalda y mis ansias de comerme el mundo más fuertes que nunca. Mis pies estaban desesperados, más corriendo que caminando por volver a ver a Madame Eiffel desde la esplanada de Trocadero, y mi sonrisa se ensanchaba con cada paso que mis pies hacían a lo largo del Metro de París.
No recuerdo más que el sol y el cielo azúl mar a través de mis pupilas, cegándome por completo junto con la Señora Eiffel que, como siempre, nos recibía más bella que nunca. Los turistas nos rodeaban allí por donde mirásemos, París estaba lleno de vida y no con la calma embriagadora que nos había envuelto el invierno pasado. Los colores brillaban de un modo diferente, los árboles habían florecido con sus flores de color blanco y rosa, y Ella que nos observaba elegante como siempre desde lo alto haciendo que cayéramos una vez más en esa realidad que siempre veíamos tan lejana en nuestros pensamientos.
Cuando llegamos a Trocadero la temperatura debía de estar por tocar casi los 30 grados, las fuentes de agua danzaban salpicando una pequeña brisa de agua fresca y la gente se amontonaba con pequeñas cestas de picnic y sus respectivas mantas a lo largo del Jardin du Trocadero que se encontraba bajando las inmensas escaleras de la explanada principal. Y recuerdo que, casi sin poder evitarlo, después de comprar un par de gaseosas junto con nuestros Hot dog fromage nos sentamos bajo la sombra de un árbol con una de las mejores vistas del lugar, pero lejos de toda la multitud. Era increíble, podíamos observar a Madame Eiffel entre los árboles mientras disfrutábamos de un almuerzo atípico en la mejor compañía, mientras sonreíamos al darnos cuenta de dónde nos encontrábamos. Aún al terminar nuestro almuerzo, no podíamos movernos del lugar que nos ataba como un imán, así que nos quedamos allí sin más.. observándola a Ella que nos sonreía cada vez que una Polaroid salía de mi cámara. Supongo que las horas pasaban, pero nosotras no nos dábamos cuenta, no necesitábamos de ningún reloj que nos marcara la hora.
Ahora comprendo que el tiempo te da algo, antes de quitártelo. Con cada segundo que pasaba no paraba de agradecer el poder estar ahí, acumulando esos instantes especiales que más tarde se recuerdan, esas pequeñas cosas que te hacen feliz. Ahora entiendo por qué uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida.. cuando uno se hace mayor se da cuenta de que lo que llamamos felicidad es solo la suma de momentos bonitos, y éste sin duda iba a ser una vez más inolvidable.
5 de Mayo del 2016.

Mi querida Cali:
¿Conoces el dicho «No juzgues un libro por su portada, si no por su contenido»? Es una frase vieja que no tengo idea de si vas a recordarla, o de si se seguirá diciendo por ahí -y no poniendo en práctica- cuando leas esto, pero es básicamente de lo que te quiero hablar en esta nota.
Las personas somos tan complicadas, nuestras mentes van siempre a mil por hora y, muchas veces, no tenemos tiempo de mirar lo que estamos haciendo, o a quién estamos juzgando. Me incluyo porque es un error muy común que cometemos, inclusive yo. Y no, no es nada que no se pueda corregir, aunque luego en la mayoría de los casos no podamos reparar los daños que ocasionamos con nuestras palabras. Somos demasiado frívolos, nos creemos superiores que los demás y lo peor, es que creemos lo primero que leemos o lo primero que nos dicen, y éso no nos hace peores personas.. pero sí nos vuelve un poco más ciegos, más intolerables, y más dañinos.
Quiero que sepas, y que fundamentalmente pienses, que no somos perfectos. Que la gente miente por diferentes motivos: por miedo, por celos, por sacar la primera noticia, en cualquier ámbito de la vida. Y, aunque nos es difícil muchas veces entender los motivos, es así. Muchas personas dicen mentiras piadosas, sin esa necesidad de dañar, pero muchas otras no.
Hace poco se sucedieron una serie de situaciones no muy gratas con una persona a la que admiro y quiero mucho. Las noticias volaron por todo el mundo, ya que es una persona pública. Los medios de comunicaciones explotaron, los periodistas lo juzgaron -por no decir defenestraron- como si fuesen jueces (¿¿de qué??) y absolutamente todo, todo el contenido de su libro fue tirado al vacío. La gente optó por la portada de la noticia, sin conocerlo, sin ir más allá. No importaba si cabía una posibilidad de que fuera "inocente", de si necesitaba ayuda, tampoco interesaba mirar la situación subjetivamente. A la hora de juzgar ya no importaba nada. Y, ¿sabes qué fue lo que me dio más impotencia? que yo ví, y viví en primera persona, cómo los medios mienten e inventan historias.. todavía estoy intentando entender el por qué.
Pero claro, esto es sólo un ejemplo, Cali, estoy segura de que hay muchos más. Por eso ésta nota, para que tengas en cuenta que, antes de juzgar intentes comprender las razones. Que des segundas oportunidades, que no creas todo lo que lees o todo lo que te dicen. Que tengas en cuenta que siempre hay otra cara de la moneda.. y que siempre hay otro camino que podes tomar. Y que sepas fundamentalmente que elegir ese otro camino siempre será tu decisión.
Te quiero, tu única Tía.
22 de Agosto de 2016.

Era el último día en el continente que me había brindado tantas aventuras durante un mes. Las manos me temblaban al hacer la valija que debería dejar hecha para volver a casa, para cruzar el Océano Atlántico una vez más y volver a mi hogar.
Un último recital que nos esperaba a tan sólo 3 horas y media de vuelo desde Amsterdam, Holanda.
¿Cómo explicar tanta adrenalina? Después de un mes y una semana cumpliendo sueños, corriendo a través de los aeropuertos, empapándonos de aventuras y rodeados de todo tipo de sentimientos sólo faltaba la recta final: teníamos menos de 24hs en Romania para disfrutar del último recital, el último de la lista.
Éramos tan solo dos amigas de dos mundos diferentes perdidas en un hotel inmenso, muertas de cansancio pero llenas de ansias. Recuerdo la adrenalina correr por nuestro cuerpo, supongo que fue la que nos permitió ganarle a nuestros ojos cansados. Ya no importaban las peleas sin sentido, el miedo de perder algún avión, el terror al cielo imponente. Ya no importaba más nada, es lo que pasa cuando te das cuenta de que el final está llegando.
Gritos, felicidad, llanto, fuegos artificiales, música, rock, personas especiales que significaban demasiado para nosotras, baile y brindis, éso fue lo último que recuerdo de aquella maravillosa noche del 6 de Junio del 2016. Nuestro último recital, nuestro último día juntas antes de volver a casa. Siempre se recuerda el último día, es el desenlace final de toda historia.
Nueve aviones. Esa cantidad exacta. Nueve. Sí, a pesar de los ataques de pánico que me agarran cada vez que subo a uno. Nueve aviones y una decisión de por medio: o podes quedarte sentado esperando que las cosas pasen, o salir y volar en busca de lo que realmente querés. Nueve aviones sólo para cumplir mis sueños, sólo para ver mis sueños hacerse realidad en primera fila. Y fue cuando, una vez más, me dí cuenta del poder que todo eso provocaba.
No hay nada mejor como empezar por el final, ¿a que no? Cuando inevitablemente miras hacia atrás y recordas cada detalle de lo que hiciste.. te das cuenta del valor que tuviste, de los errores que cometiste, de las risas, de los llantos, del esfuerzo. Y sonreís, o llorás de felicidad, porque lo verdaderamente importante es que haya sucedido. Y entre risas y lágrimas, no podes evitarlo, te das cuenta de que lo volverías a hacer. Una y otra vez.
No importa cuántos obstáculos tengas, nunca te rindas. Fue lo más valioso que aprendí ese último día.
Foto sacada la madrugada del 7 de Junio del 2016, desde nuestro hotel en Bucharest, Romania.
Mi querida Cali:
Esta nota trata sobre algo que aprendí hace exactamente unos días.. y sí, siempre hay algo nuevo de lo que aprender, el verdadero dilema es saber darse cuenta - yo sólo espero que lo que te escribo te ayude un poco.
Todo comenzó hace unos años, cuando viajé por primera vez con mi mayoría de edad a otro continente. Volví tan feliz que no podía evitar sonreír, la vida me había cambiado finalmente, era lo que necesitaba.. pero todo dio un giro cuando me di cuenta de que mucha gente por la cual estaba rodeada no sentía la misma felicidad por mí, y fue cuando entendí que algo no iba bien. Sin embargo a medida que pasaba el tiempo las cosas se iban tornando mejor, y sentía que realmente había encontrado el rumbo de lo que quería para mi vida: aventuras, sueños hechos realidad, amigos peculiares e increíbles y verdadero amor. ¿Qué más puedo agregarte? Simplemente que mi actitud positiva había dado resultado, pero muchos seguían sin estar contentos.
Los años siguieron pasando y poco a poco fui guardándome cada victoria y cada sueño cumplido para mi círculo más íntimo - e incluso tenía que tener cuidado en éste también - y no se trataba de egoísmo, sino de balance.
Cali, con esto quiero decirte que la vida realmente se trata de un balance. Todo tipo de balances, incluso cómo expresas tu felicidad puede cambiarlo todo. Sé una buena persona, pero no dejes que los demás abusen de eso. Confía, pero no te dejes engañar. Mantente satisfecho, pero nunca dejes de mejorarte como ser humano. Y por sobre todo... nunca grites tu felicidad tan alto, la envidia tiene el sueño muy liviano. Alterar este balance puede traer consecuencias y dolores de cabeza, así que espero que puedas tenerlo presente. Y sino, nunca es tarde para darte cuenta de estas pequeñas cosas (o para releer esta nota).
Ojalá siempre seas muy feliz mi Pimpollito (pero no lo grites muy alto).
Te quiero, tu única Tía.
21 de Julio de 2016.
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